El objetivo principal de ITER es obtener un plasma capaz de producir al menos 10 veces más energía de fusión que la energía consumida. Dentro del tokamak, el plasma, que alcanza los 150 millones de °C, se mantiene suspendido en un campo magnético con ayuda de imanes superconductores. Esta tecnología pretende allanar el camino hacia una fuente de energía libre de carbono, duradera y de alta seguridad.
El campus no se limita únicamente al reactor tokamak. Ofrece un ecosistema científico y de ingeniería totalmente integrado con instalaciones criogénicas, infraestructuras de conversión de energía, sistemas de procesamiento de tritio, laboratorios de ensayo de materiales y centros avanzados de control. Los procesos de construcción y montaje están llevando al límite la ingeniería moderna mediante tolerancias milimétricas, operaciones de elevación pesada e integraciones complejas de sistemas.
ITER no pretende pasar directamente a la producción de energía; en cambio, asume el papel de una etapa intermedia crítica que demuestra que la fusión es científica y técnicamente posible. El conocimiento obtenido del proyecto sentará las bases de las futuras centrales comerciales de fusión (reactores DEMO).
Con su escala, su modelo de cooperación multinacional y su profundidad tecnológica, ITER Tokamak y Campus de Investigación se posiciona como un punto de inflexión histórico en la transición hacia un futuro energético sin combustibles fósiles.